Reglamentando la “Igualdad”

FREE-MARKETS Hace algún tiempo, ladrones en Inglaterra garabatearon un mensaje en la pared de una casa que habían saqueado: “Ricos Bastardos”. Esas dos palabras capturan al espíritu de la visión politizada de la palabra igualdad–que es la queja cuando a alguien le va mejor que ellos mismos. Eso, por supuesto, no es el único significado de la igualdad, pero es el significado que practican predominantemente los políticos, donde las “disparidades económicas” y las brechas” automáticamente se tratan como “inequidades”. Si un grupo racial o étnico tiene un ingreso menor que otro, mucha gente en la política, los medios y la academia automáticamente llaman a eso “discriminación”. No importa cuánta evidencia exista de que algunos grupos trabajen más duro en la escuela, tengan un mejor desempeño y que pasen más años estudiando posgrados para adquirir valiosos conocimientos en medicina, ciencias o ingeniería. Si los resultados económicos finales son desiguales, esto es tratado como queja contra aquellos con mejores resultados y un signo de una sociedad “injusta”. La oratoria de gente inteligente a menudo confunde el hecho innegable de que la vida es injusta, con la afirmación de que una determinada institución o sociedad es injusta. Los niños que nacen en familia y que son criados con amor cuidando que adquieran los conocimientos, los valores y la disciplina que los hará miembros valiosos de la sociedad, tienen más posibilidades de éxito económico en la adultez que los niños criados en familias que carecen de estas cualidades. Los estudios demuestran que los niños cuyos padres tienen carreras profesionales hablan más temprano y casi dos veces más palabras por hora que los niños con padres de clase obrera y varias veces más palabras por hora que los niños de familias en beneficencia pública. Es imposible que los niños con orígenes tan diferentes vayan a tener la misma igualdad de oportunidades económicas u otro éxito en la edad adulta. El artificio fatal, sin embargo, esta en recolectar estadísticas sobre los empleados de un negocio particular u otra institución y tratar las diferencias en los contratos, el pago o la promoción de personas de diferentes grupos como una muestra de discriminación por parte del empleador. Muchos incautos compran el supuesto implícito de que la injusticia se originó donde se recolectaron las estadísticas, que si fuera cierto sería una coincidencia increíble. Peor aún, algunas personas compran la idea de que los políticos pueden corregir la injusticia de la vida reprimiendo a los empleadores. Así cuando los niños criados de muy diversas maneras llegan al empleador; el daño ya ha sido hecho. Lo que es un problema para los niños criados en familias y comunidades que no los prepararon para una vida productiva puede ser la bonanza para los políticos, abogados y la variedad de “mesías sociales” todos listos para conducir feroces cruzadas, si el precio es correcto. Muchos en los medios de comunicación y entre los intelectuales, están muy listos en nombre de la búsqueda de la igualdad. ¿Pero la igualdad de qué? La igualdad ante la ley es un valor fundamental en una sociedad decente. Pero la igualdad de trato de ninguna manera garantiza la igualdad de resultados. Por el contrario, igualdad de trato hace la igualdad de resultados poco probable, ya que prácticamente nadie es igual a otra persona en toda la gama de habilidades y capacidades requeridas en la vida real. Cuando se trata de rendimiento, el mismo hombre ni siquiera es igual a sí mismo en diferentes días, mucho menos en diferentes períodos de su vida. Lo que puede ser una confusión espontánea entre el público en general acerca de los diferentes significados de la palabra “igualdad” puede ser una confusión cuidadosamente cultivada por los políticos, abogados y otros expertos en la retórica, que pueden explotar esa confusión para su propio beneficio. Independientemente de las causas reales de las diferentes capacidades y recompensas entre distintos individuos y grupos, las cruzadas políticas requieren un villano para atacar–un villano muy alejado de los votantes, del elector, la familia o comunidad. Los abogados además deben tener un villano para demandar. Los medios de comunicación y los intelectuales son atraídos también por cruzadas contra las fuerzas del mal. Pero ya sea como una cruzada o sistematizándola, mantener un confuso concepto de la igualdad es una fórmula para el interminable conflicto que puede desgarrar una sociedad entera –y ya lo ha hecho en muchos países. Equality - Igualdad - CLICK to Watch

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Thomas Sowell – Traducciones

Thomas-Sowell – The ‘Equality’ Racket

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Libertad: Herencia que necesita ser defendida cada día!
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